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India,
misteriosa
Desde tiempos remotos, la India encierra secretos que solo
algunos elegidos pueden descubrir, una cultura para ver, sentir y aprender.
La India, un país que enamora a turistas de todo el mundo por su cultura y por
su misticismo. Sus templos, construídos en honor a dioses que fueron adorados
miles de años antes de que Cristo naciera, pueden encontrarse casi en cada
esquina.
El hinduísmo, la religión más vieja del mundo, y el budismo se establecieron
en el siglo 6 antes de Cristo. Ambas confluyen en una tierra que destila
misterio y austera belleza en todos los rincones.
Otra de las razones para elegir este destino, un viaje a la India puede ser un
asalto a los sentidos. Los viajes son calurosos y polvorientos y los caminos se
comparten con bicicletas, cacharros parecidos a motocicletas, camiones
abarrotados de baratijas, encantadores de serpientes, carros tirados por
camellos, por bueyes y carros tirados por hombres.
Delhi, la capital de India es una amalgama de antigüedad e indicios de
modernidad dividida en dos partes. Una, la vieja Delhi, fue una de las capitales
de la India musulmana. Viejos fuertes, mezquitas y monumentos relacionados con
su historia pueden ser encontrados allí.
Nueva Delhi, por otra parte, es la ciudad imperial que fue establecida como
capital por los ingleses.
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Uno de los íconos que todo turista visita en su viaje a la India es el árbol
sagrado de Buda. Según cuenta la historia, bajo la sombra de la copiosa
arboleda, fue donde descansó antes de alacanzar el momento de la iluminación
de sus ser.
Kushinagar, otra de las visitas obligadas, fue el lugar donde dió
su primer sermón, zona sagrada donde alcanzó el estado del Parinirvana. Por último,
Vaishali, ciudad que según sus habitantes mantiene el eco de los
cantos religiosos de innumerables años. Una verdadera experiencia religiosa,
para disfrutar con los ojos del alma.
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