|
Venecia, la romántica.
Romántica
y espectacular, Venecia
cuenta, inmersa en si misma, el pasar
del tiempo. Guarda tesoros de increíble
valor y memoria de épocas de esplendor
y gloria. Una luna de miel en Venecia es
siempre mágica.
Venecia
se extiende sobre un conjunto compacto de 118 islas sumamente próximas,
unidas por 160 canales, en medio de una laguna de unos 50 km de longitud y
15 km de anchura.
Una
gigantesca vena que atraviesa y divide la ciudad en dos. Partiendo desde la
Estación de Santa Lucia hacia la cuenca de San Marcos, casi cuatro kilómetros
de agua a cuyas veras los tenues colores del pasado y del presente se van
confundiendo a lo largo de esta inmnesa "S" invertida. Campillos y
penumbras sobre las aguas, jardincillos insolentes que se asoman al Canal.
Casitas diminutas y de tierna belleza, palacetes y grandes mansiones,
primeros atisvos de una nueva civilización…todo ello puede verse a bordo
del vaporeto que nos trasporta gentil por las aguas.

Venecia
se va descubriendo poco a poco como esa gran capital de la cultura Europea y
Mediterránea.
La ciudad en el agua parece haber sido hecha
por los enamorados:
sus pequeñas callejuelas a lo largo de los canales y que terminan en placitas adorables,
su multitud de puentes minúsculos como si hubieran sido hechos para dos, sus cappuccinos
calientes para degustar "tête à tête" al aire libre. Sin contar con los
palacios fastuosos, las iglesias con pinturas maravillosas y sin lugar a dudas, sus
góndolas. Una verdadera postal. ¿Qué mejor manera de empezar una nueva vida con
el recuerdo de una luna de miel en Venecia?
|